martes 20 de marzo de 2007

Información sobre los Rayos Ultravioletas en la piel (cáncer de la piel melanoma)

La llegada del verano invita a tumbarse al sol, a andar ligero de ropa con prendas más cortas y, en general, a disfrutar más del tiempo de ocio en la calle bajo la exposición directa a los rayos solares. Hasta aquí el plan es perfecto. Lo delicado del mismo se manifiesta cuando la radiación de la luz solar, tan ansiada en esta época del año, sobrepasa los límites aconsejables y se convierte en un factor de riesgo para nuestra salud.

Una exposición a los rayos del sol con la intensidad y tiempo adecuado, normalmente, tiene efectos beneficiosos para el organismo humano (favorece la síntesis de vitamina D y fortalece los huesos). Pero cuando no se sabe convivir con este bien natural imprescindible para la generación de vida, las consecuencias pueden ser graves y, en el peor de los casos, mortales. Lo más frecuente es sufrir las siempre molestas quemaduras los días en que nos descuidamos y la dosis solar supera los niveles recomendados, pero no hay que olvidar que la suma de estos excesos concretos puede provocar, a largo plazo, un mal mayor: el temido cáncer de piel.

Hay dos clases fundamentales de esta enfermedad, el epilioma y el melanoma. El primero afecta al 95% de estos enfermos y se manifiesta, por lo general, a partir de los 50 años de edad y en personas que por su lugar de residencia o actividad laboral (campesinos, marineros...) pasan mucho tiempo bajo la influencia de la luz solar directa. El segundo tipo de cáncer de piel se conoce como melanoma y, aunque se declara con menor frecuencia, resulta mucho más agresivo que el epilioma. Sólo en el 5% de los casos de cáncer de piel se ha detectado melanoma, y, sin embargo, este tumor cancerígeno provoca el 65% de las muertes por esta enfermedad. Y lo peor de todo es que nada parece indicar que vaya a haber una pronta solución, ya que, a tenor del último balance, el número de pacientes atendidos de melanoma (entre 6 y 8 por cada 100.000 habitantes) sufre cada año un incremento del 7%. Este aumento sostenido de pacientes por melanoma puede dar una idea de lo importante que es adoptar cuantas medidas sean oportunas (pocas horas al sol en las primeras tomas al menos, protectores de alta graduación...) cara a que los rayos solares resulten saludables, y no dañinos, para nuestro organismo.

Información sobre la Capa de Ozono

A pesar de su frecuente utilización, el término "Capa de ozono" es entendido, generalmente, de una manera que se presta al equívoco. El término sugiere que, a una cierta altura de la atmósfera, existe un nivel de ozono concentrado que cubre y protege la tierra, a modo de un cielo que estuviese encapotado por un estrato nuboso. Lo cierto es que el ozono no está concentrado en un estrato, ni tampoco por lo tanto, está situado a una altura específica, si no que es un gas escaso que está muy diluido en el aire y que, además, aparece desde el suelo hasta más allá de la estratosfera. La capa de ozono se encuentra en la estratosfera, aproximadamente de 15 a 50 Km. sobre la superficie del planeta.

El ozono es un compuesto inestable de tres átomos de oxígeno, el cual actúa como un potente filtro solar evitando el paso de una pequeña parte de la radiación ultravioleta (UV) llamada B que se extiende desde los 280 hasta los 320 manómetros.

La radiación UV-B puede producir daño en los seres vivos, dependiendo de su intensidad y tiempo de exposición; estos daños pueden abarcar desde irritación a la piel, conjuntivitis y deterioro en el sistema de defensas, hasta llegar a afectar el crecimiento de las plantas y dañando el fitoplancton, con las posteriores consecuencias que esto ocasiona para el normal desarrollo de la fauna marina.

El ozono es un gas tan escaso que, si en un momento lo separásemos del resto del aire y que lo atrajésemos a la faz de tierra, tendría solamente 3mm de espesor.

El ozono está en todas partes y a cualquier altura. Incluso en los niveles estratosféricos de máxima concentración relativa es un componente minoritario de la mezcla de gases que componen el aire. En ninguna altura, llega a representar ni el 0,001% del volumen total de aire.

Información sobre las Capas del Sol

Desde la Tierra sólo vemos la capa exterior. Se llama fotosfera y tiene una temperatura de unos 6.000 ºC, con zonas más frías (4.000 ºC) que llamamos manchas solares. El Sol es una bola que puede dividirse en capas concéntricas. De dentro a fuera son:

Núcleo: es la zona del Sol donde se produce la fusión nuclear debido a la alta temperatura, es decir, el generador de la energía del Sol.

Zona Radiativa:: las partículas que transportan la energía (fotones) intentan escapar al exterior en un viaje que puede durar unos 100.000 años debido a que éstos fotones son absorbidos continuamente y reemitidos en otra dirección distinta a la que tenían.

Zona Convectiva: en ésta zona se produce el fenómeno de la convección, es decir, columnas de gas caliente ascienden hasta la superficie, se enfrían y vuelven a descender.

Fotosfera: es una capa delgada, de unos 300 Km., que es la parte del Sol que nosotros vemos, la superficie. Desde aquí se irradia luz y calor al espacio. La temperatura es de unos 5.000°C. En la fotosfera aparecen las manchas oscuras y las fáculas que son regiones brillantes alrededor de las manchas, con una temperatura superior a la normal de la fotosfera y que están relacionadas con los campos magnéticos del Sol.

Cromosfera: sólo puede ser vista en la totalidad de un eclipse de Sol. Es de color rojizo, de densidad muy baja y de temperatura altísima, de medio millón de grados. Esta formada por gases enrarecidos y en ella existen fortísimos campos magnéticos.

Corona: capa de gran extensión, temperaturas altas y de bajísima densidad. Está formada por gases enrarecidos y gigantescos campos magnéticos que varían su forma de hora en hora. Ésta capa es impresionante vista durante la fase de totalidad de un eclipse de Sol.
La energía solar se crea en el interior del Sol, donde la temperatura llega a los 15 millones de grados, con una presión altísima, que provoca reacciones nucleares. Se liberan protones (núcleos de hidrógeno), que se funden en grupos de cuatro para formar partículas alfa (núcleos de helio).

Cada partícula alfa pesa menos que los cuatro protones juntos. La diferencia se expulsa hacia la superficie del Sol en forma de energía. Un gramo de materia solar libera tanta energía como la combustión de 2,5 millones de litros de gasolina.

La energía generada en el centro del Sol tarda un millón de años para alcanzar la superficie solar. Cada segundo se convierten 700 millones de toneladas de hidrógeno en cenizas de helio. En el proceso se liberan 5 millones de toneladas de energía pura; por lo cual, el Sol cada vez se vuelve más ligero.

El Sol también absorbe materia. Es tan grande y tiene tal fuerza que a menudo atrae a los asteroides y cometas que pasan cerca. Naturalmente, cuando caen al Sol, se desintegran y pasan a formar parte de la estrella.

Información sobre la Degradación del planeta Plutón a planeta enano

Después de días de discusiones acaloradas y meses de debates, en los que la cuestión empezaba ya a cansar, Plutón pierde al fin el estatus de planeta. A partir de ahora hay por tanto 8 planetas en el sistema solar: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Plutón pasa a ser un planeta enano.
Aunque parezca increíble no había una buena definición de planeta que permitiera aclarar la disputa. En el congreso de Praga de la XXVI Asamblea General de la IAU en la que participan 2.500 científicos se ha discutido durante días sobre cómo debía de ser la definición de planeta.

La primera definición propuesta hace unos días venía a ser que cualquier cuerpo que orbitase alrededor del sol y que gracias a las fuerzas de gravedad fuera esférico sería un planeta: que tenga masa suficiente para su gravedad autóctona, con un equilibrio hidrostático, y que tenga una órbita alrededor de una estrella. También pretendían añadir un tamaño mínimo de 800 Km. o similar. Esta definición elevaría la lista de planetas a cómo mínimo 12, pues se incluiría a Ceres (un asteroide), a la propia luna principal de Plutón denominada Caronte y al transneptuniano, popularmente conocido como Xena, y que es más grande que Plutón. Esto agradaba a los descubridores de este último cuerpo y de otros similares encabezados por Mike Brown.

Plutón es más pequeño que la luna terrestre, midiendo sólo 2.300 kilómetros de diámetro. Su excéntrica órbita está inclinada respecto a los demás planetas y cruza incluso la órbita de Neptuno. Al parecer hubo bastante precipitación en clasificar a Plutón como planeta en 1930, entre otras cosas porque no se sabía muy bien su tamaño, que “ha disminuido” desde entonces.
Debido a estas consideraciones históricas y por no cambiar los libros de texto se ha intentado mantener a Plutón como planeta, pero si se incluía a Plutón usando cualquier definición nueva o antigua de planeta se debía de incluir como mínimo a 2003-UB313 y a todos los que están esperando turno (quizás cientos) más allá de la órbita de Neptuno en el cinturón de Kuiper.
Al parecer al final a pesado más la racionalidad y en la nueva definición se añade que un planeta debe de ser el objeto predominante en su región de influencia o lo que es lo mismo con la suficiente masa como para limpiar de otros objetos su zona orbital. Una vez votada la propuesta ha sido aprobada por amplia mayoría.

La nueva definición de planeta clásico es por tanto esta: un objeto en órbita alrededor del Sol, con suficiente masa como para vencer la fuerza de la rigidez del cuerpo, cuya forma sea de equilibrio hidrostático, es decir, esférico como la Tierra y que haya limpiado la zona de alrededor de otros cuerpos.
Por tanto Ceres (dentro del cinturón de asteroides, casi en el cinturón de Kuiper) y Plutón (en zona de influencia de Neptuno y que cruza el mismo cinturón) se quedan fuera de la lista. Caronte se quedaría como satélite de Plutón y para los objetos más allá de Neptuno (incluyendo Plutón) se ha creado una nueva categoría para la que se han barajado varios nombres: plutones (que no gustaba a los geólogos por ser usada por ellos), plutonianos, planetas plutónicos y planetas enanos que es el que finalmente se ha aceptado. Algunos como Brown se han quejado de esta última definición de planeta enano nadie la utiliza cuando la palabra planetoide sería más apropiada. No se descarta que finalmente se adopte otro nombre para esta categoría.

Los astrónomos además parecen haber abandonado la pretensión de aplicar la nueva definición de planeta fuera del sistema solar. Para nuestro sistema solar los planetas y otros cuerpos que giren alrededor del sol se definen ahora en tres categorías, de la siguiente manera:

- Primera categoría: “Un planeta es un cuerpo celeste que está en órbita alrededor del Sol, que tiene suficiente masa para tener gravedad propia para superar las fuerzas rígidas de un cuerpo de manera que asuma una forma equilibrada hidrostática, es decir, redonda, y que ha despejado las inmediaciones de su órbita”.

- Segunda categoría: “Un planeta enano es un cuerpo celeste que está en órbita alrededor del Sol, que tiene suficiente masa para tener gravedad propia como para superar las fuerzas rígidas de un cuerpo de manera que asuma una forma equilibrada hidrostática, es decir, redonda; que no ha despejado las inmediaciones de su órbita y que no es un satélite.”

- Tercera categoría: “Todos los demás objetos que orbitan alrededor del Sol son considerados colectivamente como cuerpos pequeños del Sistema Solar”.
A partir de ahora hay por tanto 8 planetas en el sistema solar: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Plutón pasa a ser un planeta enano.

Información sobre el Eclipse Solar

Un eclipse de sol tiene lugar cuando la luna pasa entre la tierra y el sol, quedando alineados los tres cuerpos celestes. La sombra de la luna intercepta la tierra de modo que la luz del sol no puede pasar.

La órbita de la luna tiene una inclinación aproximada de 5 grados respecto de la eclíptica, es decir, el plano que formado por el sol y la tierra. La luna cruza este plano dos veces al año. Los puntos de cruce se denominan estaciones de eclipses, ya que los eclipses pueden ocurrir sólo cuando la luna pasa por estos puntos.

Tipos de Eclipses

En la sombra de la luna hay tres partes claramente diferenciadas: la región central, formada por la umbra (zona de eclipse total) y la antumbra (zona de eclipse anular) y la región externa, denominada penumbra(zona de eclipse parcial). La parte de la sombra lunar que pase por la tierra determinará el tipo de eclipse que observaremos.

- Eclipse total: En los lugares atravesados por la umbra, la región central del sol quedará totalmente cubierta, oscureciendo como si fuese de noche. La ocultación total del sol proporciona la oportunidad única de observar la corona solar, es decir, su capa más enterna.

- Eclipse solar parcial: Por los lugares por los que pasa la penumbra sólo una parte del sol queda cubierta. En estas regiones se produce un oscurecimiento que depende de la cantidad de luz solar bloqueada por la luna.

-Eclipse solar anular: Cuando la luna está lo suficientemente lejos, dentro de su órbita, la sombra no llega a la tierra, por lo que no hay ninguna región de totalidad. Lo que se ve en estos casos es un fino anillo alrededor de la luna.

Información sobre las Manchas Solares

Típicamente una mancha solar consta de una región central oscura denominada sombra, rodeada por una zona más clara consistente en filamentos claros y oscuros que parten de forma aproximadamente radial de la sombra. En promedio el diámetro de la penumbra suele ser unas dos veces y media mayor que el de la sombra, pero en grupos muy desarrollados puede llegar a representar hasta el 80% del total de la extensión de la mancha. Si la mancha es de reducidas dimensiones no posee penumbra y en tal caso se denomina poro.

El que las manchas parezcan negras es solamente un efecto de contraste; si se pudiera aislar su luz, una mancha de dimensiones moderadas como por ejemplo el diámetro de la Tierra, pese a la distancia que se encuentra el Sol de nosotros, nos alumbraría con una intensidad 50 veces superior a la de la Luna llena. La diferencia de intensidad de las manchas se debe a que su temperatura es unos 2.000 grados inferior a la de la fotosfera circundante. Se originan como resultado de la manifestación de fuertes campos magnéticos verticales que afloran al nivel de la fotosfera con una intensidad entre 1.000 y 4.000 Gauss, es decir, hasta 10.000 veces mayores que el campo magnético en la superficie de la Tierra.

El tamaño de las manchas es muy variado, desde poco más de un millar de kilómetros (poro aislado) hasta más de 100.000 kilómetros en los grupos bien desarrollados. Las manchas suelen aparecer en grupos; típicamente un grupo consiste en dos manchas de polaridad magnética opuesta, extendidas en el sentido de los paralelos, con múltiples manchitas y poros en la parte intermedia. Siguiendo la clasificación de Zürich, una mancha bien desarrollada pasa por todos los tipos: A, B, C, D, E, F, G, H, J, para terminar finalmente en el A, aunque esto sucede únicamente en contadas ocasiones. En realidad el tipo F es escaso y normalmente las manchas evolucionan pasando del tipo E al G. Es más, un alto porcentaje sólo llega a desarrollarse hasta el tipo D y la mayoría se quedan en los estados A, B y C. Por otra parte, la duración de una mancha puede ser de unas pocas horas para un poro, a varios meses para los grupos más evolucionados. El nacimiento y posterior desarrollo pueden ser muy rápido, pasando de los tipos A, B, C, D, E hasta llegar al F en una semana o a lo sumo unos 10 días, en tanto que el declive (paso por los tipos G, H y J) puede ser considerablemente más largo. Así no es raro ver persistir una mancha del tipo H o J durante un par de rotaciones solares.

Información sobre el Calentamiento Global

Actualmente, existe un fuerte consenso científico que el clima global se verá alterado significativamente, en el próximo siglo, como resultado del aumento de concentraciones de gases invernadero tales como el dióxido de carbono, metano, óxidos nitrosos y clorofluorocarbonos. Estos gases están atrapando una porción creciente de radiación infrarroja terrestre y se espera que harán aumentar la temperatura planetaria entre 1,5 y 4,5 °C. Como respuesta a esto, se estima que los patrones de precipitación global, también se alteren. Aunque existe un acuerdo general sobre estas conclusiones, hay una gran incertidumbre con respecto a las magnitudes y las tasas de estos cambios a escalas regionales.

Asociados a estos potenciales cambios, habrán grandes alteraciones en los ecosistemas globales. Trabajos científicos sugieren que los rangos de especies arbóreas, podrán variar significativamente como resultado del cambio climático global. Por ejemplo, estudios realizados en Canadá proyectan pérdidas de aproximadamente 170 millones de hectáreas (unidad de superficie equivalente a 100 áreas una hectárea equivale a diez mil metros cuadrados) de bosques en el sur Canadiense y ganancias de 70 millones de hectáreas en el norte de Canadá, por ello un cambio climático global como el que se sugiere, implicaría una pérdida neta de 100 millones de hectáreas de bosques.

Aún así, hay una considerable incertidumbre con respecto a las implicaciones del cambio climático global y las respuestas de los ecosistemas, que a su vez, pueden traducirse en desequilibrios económicos. Este tema será de vital importancia en países que dependen fuertemente de recursos naturales.

Con respecto al impacto directo sobre seres humanos, se puede incluir la expansión del área de enfermedades infecciosas tropicales, inundaciones de terrenos costeros y ciudades, tormentas más intensas, la extinción de incontables especies de plantas y animales, fracasos en cultivos en áreas vulnerables, aumento de sequías, etc.

Estas conclusiones han llevado a una reacción gubernamental mundial, se ha expresado en numerosos estudios y conferencias, incluyendo tratados enfocados a enfrentar y en lo posible solucionar la crisis. Este trabajo analizará la problemática del Cambio Climático Global, las bases teóricas, sus posibles efectos futuros, las medidas tomadas y las medidas recomendadas para enfrentar adecuadamente el problema.